sábado, 12 de febrero de 2011

Memorias de una copia común




Soy un ser humano común y corriente.
Más de alguna vez me han dado el valor de héroe, pero no creo serlo. Los héroes realizan hazañas, y yo jamás he hecho alguna.
No he luchado contra dragones, ni rescatado doncellas.
Sólo he seguido los pasos ya establecidos por algún héroe de la antigüedad, por lo que no soy más que una vil copia que está perdida en el tiempo, o que no tiene rumbo.

No creo ser un héroe, ni me gusta que me lo digan.
He llegado a detestar el reconocimiento...como si lo que he hecho tuviese valor alguno.
No soy lo mejor, pero tampoco creo ser más ni menos que los demás. Simplemente soy, y soy una copia.
No tengo caprichos, pero sí tengo deseos. Lamentablemente son irrealizables.
Me gustaría ser el primero en derramar los ríos de sangre bendita, pero sé que es algo que jamás sucederá, ya que soy un ser humano común, y mis deseos murieron antes de nacer, junto con las lágrimas, los pensamientos, y los besos que quise verter.
Todo eso desapareció. Murió antes de nacer, al igual que mis labios.
Creo que algo los devoró. Algo que he oído muchas veces. Palabras mordaces, caprichosas y gustosas de muerte acabaron con todos mis deseos.
Maldigo todo.
Maldigo la conveniencia, la traición, la mentira, los caprichos, la discriminación, la corrupción, la avaricia, la manipulación y el orgullo.
La traición es la unión de varios factores que mencioné, y su resultado son las otras cosas que detesto.
Traición. La suma de la mentira, la conveniencia, la avaricia y los caprichos.
Tu resultado es siempre el mismo: El derrumbe, la corrupción, el ultraje y el daño.
¿Palabras lindas?
¿Palabras vacías?
¿Qué buscan? ¿No dañarme? o ¿"hacerme bien"?
No se puede esperar nada más que respuestas malnacidas de situaciones malsanas y dañinas.
No sólo no me hacen bien, sino que me dañan, porque esas palabras nacieron del orgullo.

¿Por qué no puedo ser yo quien derrame la sangre?
Quiero ser, por una vez, el creador del río desde el inicio mismo.
Quiero caminar con pasos de oro, construir algo bello. Tan bello, que sea insuperable.
Tan bello, que sea el pionero, quien descubra infinita e incansablemente esos misterios que me encantan. Quisiera que siempre fuese así, pero sé que es imposible.
Ni siquiera puedo aspirar a una vez.
Mi tiempo no es mucho. Mis recursos, limitados.
No soy un héroe, y jamás lo seré.
Sólo soy una copia vil y común, que escribe sus memorias día a día, siempre perdido en el tiempo, en la vida, en el espacio, y tras la sombra de los sueños que tengo. Aquellos que sé jamás llegarán a ser realidad.

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